De brevedades y otros pensamientos

Publicado por Umma1 enero 29, 2017








Mi hijo heredó la biblioteca del artista plástico Oscar Granato. La alojo yo por el tamaño enorme de mi casa, que ya es, prácticamente, toda biblioteca. Estuvimos varios días, separando y embalando, transportando cientos y  cientos de libros. 

Fue una tarea conmovedora, hay que entrar en los estantes de alguien que se quiso y se ha respetado, sintiendo que de alguna manera se entromete uno en su intimidad.

Ayer por la tarde, nos tocó, como última tarea, ocupamos de una inmensa estantería, donde ese extraordinario ser humano que fue Oscar Granato, conservaba particulares colecciones de pintura y escultura, que a cualquier amante del arte dejarían sin aliento. 

Hace ocho años que él falleció, en este tiempo, pese al amor de su mujer y su familia, su taller y biblioteca, sufrió los avatares de la ausencia.

medida  que  íbamos  bajando   los  libros,   ¡Ay!   con  el  corazón  oprimido,

creábamos   una   montaña  de  papel  mojado  que  iban   a  la  basura.   Una filtración  inadvertida  dio  por  tierra  con los años que a Oscar le habrá llevado reunirlos.

Pensé  en la relación que uno mantiene con los libros. En mi familia somos amantes de la lectura y bibliófilos. El libro, su aroma, la textura del papel, su antigüedad, nos genera placer.

Quien entra a nuestra biblioteca sabe que puede hallar mil tesoros. Lo mismo le pasaba a nuestro amigo, pero,   el destino del libro es frágil, un mínimo incidente lo desvanece. 

Igual, con la dedicación que uno pone en las elecciones de su biblioteca. Como la vida misma, todo es tan efímero como incierto.


También es verdad que si hay pasión y trato amoroso, la brevedad de lo material se ensancha prodigiosamente.


                                          Maestro Oscar Granato


4 comentarios:

amelche dijo...

Lo efímero de la vida. Un abrazo.

Miguel Schweiz dijo...

A pesar de ello, hay algo que los mantiene vivos, porque son los resutados de una vida que van más allá de lo efímero y pasajero. Eso me pareció siempre.

¡Que suerte Umma que puedas tener semejante tesoro!

Besos

Ángela dijo...


Umma, me alegró tu visita y amables palabras.

Apreciada herencia.
Verdad es que la pasión y el amor obran prodigios, incluso en lo material.
Un placer saludarte.

**kadannek** dijo...

Primeramente debo decir que me pareció una entrada deliciosa en su contenido y forma. Me sentí tocada por la empatía y por amar, igual que tú y tu familia, los libros. Tengo pendiente hacerles una mención especial, puesto que no sólo son un cúmulo de letras e ideas, muchas veces esconden todo un mundo insospechado en su interior. Hubo épocas en que la lectura me ayudó a sobrevivir, también a madurar, a nutrir mis ideas y crecer. Mis padre nos heredó una gran colección de ejemplares que seguramente no se volverán a ver jamás o serían muy, pero muy difíciles de hallar otra vez. Mi madre también compartió algunos de sus autores y obras favoritas con nosotros y así, yo misma me fui imbuyendo en un mundo de conocimientos e información.

Una lástima la pérdida de ese material que no pudieron salvar, pero al menos en el resto de trabajos y colección queda la esencia de ese escritor que tanto quisieron. Sé que esos objetos quedaron en buenas manos.