Honrar la vida

Publicado por Umma1 noviembre 07, 2009 Etiquetas: ,


El 4 habría cumplido años mi madre, una mujer muy, muy especial...

Como toda hija que se digne, discutí con ella un día sí y otro no, y me reí a su lado, como con pocas personas lo hice. Ahora, al recordarla, me invaden la alegría de su mirada verde clara y su apasionada valentía.

Ella nació rebelde. La verdad, como todas sus hermanas, que pelearon contra viento y marea por sus elecciones hasta que llegaron a sus metas. Quizá por reacción a un padre extremadamente represivo, que apenas dejaba respirar a su mujer y a sus 9 hijos.

Y debió ser singular desde que tuvo conciencia, porque ya antes de llegar a la escuela, en tiempos en que la gente de teatro, era mucho más que mal vista, mi madre decidió que sería actriz.

A los 14 años, comenzó a noviar con mi padre. Eran vecinos en una ciudad de la pampa bonaerense. Debían formar una pareja hermosa, porque ambos lo eran superlativamente. Pero mi abuelo materno no lo veía así.

Ambas familias encarnaban una paradoja. La de mi padre, socialista y adinerada; el padre de mi madre, en cambio, de derecha y de una clase modesta. Cuando se enteró que estaban “afilando”, así se decía entonces, se los prohibió terminantemente. Desde luego, a escondidas continuaron frecuentándose, hasta que los descubrió el hermano mayor de mi vieja, se lo dijo al padre, quien esa misma noche, la fletó en el “tren nocturno”, a Buenos Aires, a la casa de una tía.

- Nunca más lo vas a ver.- Le dijo.

Ella, fue llegar, y aunque su tía era más severa que su padre, ingeniárselas para meter las narices en el teatro y comenzar a trabajar en una compañía. Como era irreductible, su tía la dio por caso perdido, y mamá se dedicó en cuerpo y alma a su pasión.

En aquellos días, las compañías de teatro realizaban larguísimas giras. A los 16, en Mendoza se enteró que a mi abuela se la había llevado un ataque de asma. No había vuelto a verla desde aquella noche en que mi abuelo la desterrara, ese fue un dolor que no expió.

Poco después, falleció su padre. Quedaba una hermanita de 6 años. De los 9 hermanos, los varones no podían hacerse cargo, ni las hermanas que tenían sus propios proyectos. Así que mi madre asumió la tutoría, pero, como era menor de edad, sin papeles.

Vivió tres o cuatro años en la angustia de que se la sacaran, y la enviaran a algún instituto, porque viajando, la nena no podía ir a la escuela con regularidad. Mi vieja le enseñaba lo que ella había aprendido, y se las ingeniaba para que cruzara las fronteras sin documentos.

Finalmente la hermana mayor aceptó la custodia de la chiquita. Y mi tía tuvo una casa “comme il faut”, aunque mamá nunca dejó de sentir una exagerada responsabilidad por Paula.

El tiempo pasó, cimentó una carrera exitosísima. Hacía teatro, dirigía, tenía varias compañías de radioteatro y recibió becas para enseñar dirección en el país, en otros de latinoamérica y en Europa.

Así pasaron 18 años en los que no olvidó a “aquel noviecito” de la adolescencia. Todas sus amigas, sus compañeras, su secretaria, me han contado mil veces, como cada día, mi madre, que aunque había tenido varios novios, y docenas de pretendientes, no se avenía a casarse, les decía:
- ¿Qué habrá sido de Luisito?

Cierto vez, regresando en tren de Jujuy a Buenos Aires, en el salón comedor le tocó como compañera de mesa una persona de su ciudad de origen. Desde luego le preguntó si conocía a mi papá.

Él le dijo que sí que lo frecuentaba, aunque la familia de mi padre, hacía muchísimos años que se había radicado en Buenos Aires. Mi madre le dio una tarjeta suya y le rogó se la entregase.

Mi papá contaba que un día en el trabajo, al sacar el paquete de cigarrillos del bolsillo, topó con la tarjeta y, se dijo
- Vamos a ver que quiere esta loca de m…-

En la charla, mi madre (que usaba seudonimo) reservó su verdadera identidad, y en un momento le preguntó si conservaba recuerdos de algún amor de juventud.
Mi viejo le dijo: “sí, recuerdo unos ojos claros y unas trenzas rubias”. Era ella.

Quedaron de encontrarse en la esquina de Santa Fe y Callao.
Mi madre llegaba y mi padre al verla la abrazó exclamando:

- Susana, algo me decía que eras vos.- Y le mostró, entre los documentos, una foto que ella le había entregado en la adolescencia, y que él llevó consigo siempre.

Mi papa, que estaba a punto de casarse con otra mujer, provocó un cisma familiar rompiendo el compromiso, y unos meses después lo hizo con mi madre, románticamente, como hicieron todo, sin avisarle a nadie, salvo a los amigos que salieron como testigos.

Yo llegué al año, y viví en esa atmosfera especial, porque aunque hubo problemas entre ellos, como en toda pareja, algo los volvía diferentes.

De chica no comprendía donde residía lo peculiar en su relación.

Ya mujer, entendí que la inmensa mayoría de las parejas continuaban juntas por rutina con el amor esfumado. En cambio, a mis viejos no se les apagó la llama, logrando la sobrevivencia del enamoramiento, al compañerismo que impone los años.

No sé si por inteligencia, o porque simplemente así les pasó, ellas vivieron
como lo que eran: un hombre y una mujer, así continuó fluyendo el erotismo que los había unido. Se miraban desde esa condición, y evidentemente seguían eligiéndose. No le aflojaron a la seducción.

Jamás se besaban en la mejilla, siempre en los labios. Caminaban enlazados, charlaban con complicad, se miraban a los ojos con inteligencia y con algún lenguaje privado. Cuando pasábamos los veranos en Mar del Plata. Se levantaban a las 5 am, iban a caminar solos por las calles verdes y tranquilas y, mi padre robaba flores de los jardines que iba regalándole.

Y cuando mi padre, que era un intelectual, perdió la vista, ella pasaba horas leyéndole, y buscando por las librerías los libros que él le sugería.

Así fue hasta el último día.


El 4, habría cumplido años mi madre… una mujer que se ganó a puño el don de encontrarle a la vida los más dulces jugos.

15 comentarios:

amelche dijo...

No me extraña que seas tan especial, viniendo de esa pareja. Y lo que hace el destino. "Afilando", aquí se dice en valenciano: "festejar" (la j leída como en inglés, no como en español).

Umma1 dijo...

Gracias.

Acá también se decía "festejar", pero se habrá perdido hace más de 50 años.

No quiero tirar tierra sobrelos caballeros... pero que "festejen"... uy... no los veo muy dispuestos...

leo96 dijo...

Festejar es sinónimo correcto en castellano de celebrar, proviene de fiesta. Buen blog me ha gustado todo.

SAFIRO dijo...

...y de tales padres nació una hija luchadora y apasionada, como debía ser.

Me encantó encontrarme con esta narración tan íntima de tu libro de vida, y es bueno que permitas que se te acompañe en este momento, en que los pensamientos te llevan al encuentro y al recuerdo de otros días.

Te dejo un abrazo grande y una flor robada de algún jardín para tu madre.

Besos

Isabel Romana dijo...

Una historia bellísima, umma, y conmovedora. ¿Quién no hubiera deseado nacer en una familia tan especial? Es un dolor que hayas perdido a tu madre, pero seguro que un recuerdo tan bello te lo hará más llevadero. Un abrazo muy fuerte.

fgiucich dijo...

Divinas y encantadora palabras sobre una madre que no se olvida. Siento una profunda emoción al leerte. Abrazos.

El Analista dijo...

Con mas o con menos historia, con mas o con menos color, recordar a la madre ausente se hace desde el alma mas que desde la cabeza, y por supuesto con el marco de una sonrisa y por que no, una lagrima de esas que no se pueden retener.
Andaba extrañando leer a algunos amigos, asi que me di el gusto hoy, saludos.

Beelzenef dijo...

Que bueno es saber que el amor no siempre se extingue. Son de esas pasiones que a todos nos gustaría vivir. Así lo creo.

Un fuerte abrazo. Maravillosas personas las que se lleva el tiempo

Alyxandria Faderland dijo...

Vaya persona tu madre! Anda a decirle que no. Imagino que por tu abuelo no habra hecho mucho duelo dadas las circunstancias, y en honor a esto, se dedico a hacer lo que quiso y hasta entregar una tarjeta para encontrar al amor de su vida,aunque provocara el choque de dos placas tectonicas,y al carajo.
Flor de mujer, un gusto de conocer sin duda.

Adolfo Calatayu dijo...

Una historia de vida tan increíble,como intensa
y maravillosa !!! Y que botón
tu tío !!! Jaja Me asombró mucho tu relato,querida amiga,y entiendo que los extrañes tanto.
Un beso muy grande.

Anónimo dijo...

Si confiesas con tu boca que Jesucristo es tu Señor y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salv@.

Romanos 10.

Rodolfo N dijo...

PrEciosa historia de familia y un cálido recuerdo que conmueve.
Un abrazo ,amiga

Abril Lech dijo...

Bellísimo y conmovedor recuerdo... placer de leerte y a través de tus letras conocer a un ser especial...

Lunaria dijo...

Ha sido un gusto leerte y descubrir a esa increible mujer. Se nota que has puesto el alma en cada palabra.
Un beso fuerte.

Efe dijo...

Qué maravilla de vida...