Dibujo: Roberto Selles, para Revista Galaxia Porteña.
© Roberto Selles - © Galaxia Porteña.
Queda prohibida su reproducción



(Continuación)

A primeros del 1900

En la esquina de Matheu y Constitución, supo haber allá por el 900 un café de ajenjo y avería, donde los desesperados se achuraban feo. Por sus enormes ventanales no se mostraba, sino se escondía, el ambiente rancio, el humo del tabaco negro, los acordes picaditos del tango primitivo, los hombres flacos con chambergo requintado.

Cada noche, el brillo de los cuchillos, se apagaba carne adentro, salpicando con sangre la del muerto anterior, porque ahí no se andaban con chiquitas, supo ser uno de los peores tabernáculos del arrabal.

Al finado lo sacaban para afuera sin disimulos, total la cana (1) respetaba la protección del doctor del comité (2). El vigilante de turno, esperaba para hacer sonar el pito de alarma, que tensaba la noche de los laburantes (3) como un aullido avisando que otro se iba pa l´infierno. Había que hacer tiempo para que el autor del fato piantara (4) a seguro.

Qué negra debía ser la noche y el día entre aquellas paredes donde se estrellaban los posibles.



(1) Cana: en lunfardo “policía”
(2) El doctor de comité, era el caudillo político del barrio, perteneciente por lo general al partido conservador. Usaba a los matones para su rédito político, ofreciéndole a cambio de su servicio, la protección de sus influencias. Todo un sistema feudal.
(3) Laburante: en lunfardo “trabajador”.
(4) Piantar: en lunfardo “irse”.



(continuará)
PD: Extraño mucho leerlos, a fines de semana el trabajo me dejará retornar a la rutina. Los quiero.

29 comentarios:

amelche dijo...

Vaya... y aún nos vuelves a dejar con la intriga. :-)

fgiucich dijo...

Un lugar consagrado para el trago y la muerte. Me parece verlo. Que andes bien. Abrazos.

Baakanit dijo...

"El brillo del cuchillo."

No sé, pero leyendo estas historias respiro a Borges, a Juan Muraña, a Moreira, Al Hombre de la Esquina Rosada. Gracias por compartir estas letras con nosotros hermanita.

Se me olvidaba preguntarte... Aun se habla lunfardo en los barrios de la Argentina? Cómo surge esta manera de hablar? Estoy curioso.

Saluditos, no te preocupes, cuando regreses estaremos aquí.

Ciao

Isabel Romana dijo...

Se adivinan unos personajes entre siniestros y míseros. Una crónica negra. Espero el siguiente capítulo. Besotes, guapa.

Adolfo Calatayu dijo...

Qué bien escribís,querida amiga,y como nos hacés desear !!!
te envío un gran cariño y feliz 1 de Mayo

TICTAC dijo...

Una historia pequeña que se gana mi grande atencion.. ;-)

Cada noche, el brillo de los cuchillos, se apagaba carne adentro

una 'imagen' dramatica pero de gran lirismo.

besos

Lady Zurikat dijo...

Pobre gil que se piantaba pa'l Inferno, arrastrando pesadillas, sueños de gloria y solo llevando ladillas, al compas de un silbido desafinado, en un carro traqueteado, derechito a la fosa comun; mientras el verdugo sin mosquearse pedia, con voz firme, de prueba superada, una ginebra mas.

cronopio44 dijo...

Entro in medias res, y respiro el aroma tabernario, sí, de Borges, sí, y de los tangos que imaginamos a este lado del Océano... Saludos, y brillo de dagas afiladas...

Zebedeo dijo...

Duros tiempos donde por no haber, no había ni conciencia de que se estaba segando la vida de otra persona, de ser la mano ejecutora de la parca. Simplemente molestaba y punto. Se mataba igual que se mata una mosca, a un insecto molesto que pululaba por ahí.

La Gata dijo...

Snif, snif! este sitio huele bien... cuhillos... mmmm! verás en el futuro mis huellas por acá!
Salu2

Miguel Schweiz dijo...

Qué bien escrito Umma todo el relato. Es que no sé, pero he olido el tango y he coloreado al guapo o a la mina; el adentro y antro, el empedrado.

Buenísimo, besos

Chela dijo...

Nos das el relato en pequeñas dosis, como corresponde a algo de calidad, pero esto promete mucho porque el estilo y el ambiente es buenisimo...
Imposible no seguirte con entusiasmo.

Un abrazo.

dispersa dijo...

..donde se estrechaban los posibles...


EXCELENTE

Celia dijo...

He podido sentir el frío de la hoja del cuchillo y de la noche. La soledad frente a la muerte y el silencio que queda... magnífico

Churra dijo...

Un gustazo venir y leer todo de un golpe ...pues seguire esta estela .
besos

SAFIRO dijo...

Hola Ana!!
Estoy de "Vacaciones virtuales" eso dice Safiro, pero tenía ganas de pasear un poco y me vine...(estamos en tiempos de chequeo anual...y poco tiempo para el blog)
Esta historia me recordó mientras leía, aquella milonga de Jorge Luis Borges y Astor Piazzola

Trataba de recordarla, esa milonga viene a "buscarme" muchas veces, como le pasaba a Borges con ese nombre...¡yo te la dejo! como ilustrativa de la época sirve.

Milonga de Jacinto Chiclana

Me acuerdo. Fue en Balvanera,
En una noche lejana
Que alguien dejó caer el nombre
De un tal Jacinto Chiclana.
Algo se dijo también
De una esquina y de un cuchillo;
Los años nos dejan ver
El entrevero y el brillo.
Quién sabe por qué razón
Me anda buscando ese nombre;
Me gustaría saber
Cómo habrá sido aquel hombre.
Alto lo veo y cabal,
Con el alma comedida,
Capaz de no alzar la voz
Y de jugarse la vida.
Nadie con paso más firme
Habrá pisado la tierra;
Nadie habrá habido como él
En el amor y en la guerra.
Sobre la huerta y el patio
Las torres de Balvanera
Y aquella muerte casual
En una esquina cualquiera.
No veo los rasgos. Veo,
Bajo el farol amarillo,
El choque de hombres o sombras
Y esa víbora, el cuchillo.
Acaso en aquel momento
En que le entraba la herida,
Pensó que a un varón le cuadra
No demorar la partida.
Sólo Dios puede saber
La laya fiel de aquel hombre;
Señores, yo estoy cantando
Lo que se cifra en el nombre.
Entre las cosas hay una
De la que no se arrepiente
Nadie en la tierra.
Esa cosa
Es haber sido valiente.

Siempre el coraje es mejor,
La esperanza nunca es vana;
Vaya pues esta milonga
Para Jacinto Chiclana.

Perdón si me excedí, pero...bueno!!

Te abrazo fuerte!!!

fgiucich dijo...

Todo bien???? Abrazos.

Heriberto dijo...

Una muy buena historia germinal, entre facones, malevos y milongas.
Te felicito Unma 1.

Rodolfo N dijo...

Buena historia con todas las notas del porteñismo...
Parece revivir un pasado de cuchilleros.
Un abrazo, amiga

TICTAC dijo...

Solo te dejo un abrazo de energias positivas, confiando que todo este bien!!

besos

Nanny Lidia dijo...

Cada vez que alguien dice Mataderos , me recuerda un primo mio que siempre decia "Mataderos , donde corre la sangre y brilla el acero" ahora al leerte me vino eso a la memoria . jejeje
Besossssss Ana

Polycarpio dijo...

Que narracion tan interesante. Me agrado.

Fernando dijo...

Caramba, que narracion tan corta y cuantas imagenes.
"El brillo de los cuchillos se apagaba carne adentro".
Mujer, eso esta de pelicula!

Churra dijo...

Que me esta gustando mucho esta historia y esos terminos tan preciosos , ya podias hacer los post mas largos que siempre me quedo con mas ganas .
Un beso

Mariluz Barrera González dijo...

Esta historia es genial... extrañaba pasar por tu casa... ya de vuelta al mundo virtual.. con muchas circunstancias y un bebé hermoso...

Te dejo un abrazo EN VOZ ALTA.. con cariño desde mi hermoso rincón.

Cerillo dijo...

Siempre hay otras vidas a muy pocos metros de tu propia casa

Abusus dijo...

Toda una forma diferente de enfrentar el mundo, todo un mundo que tiene por día la penumbra..
Buenisimo..
Un abrazo

SAFIRO dijo...

Paso a dejarte mis saludos y deseos de una hermosa semana para vos.

Espero que estés muy bien.

Un abrazo!

Reaño dijo...

Las "esquinas porteñas", desde los tantos, en tu relato... toda una institución!