Otro Caronte

Publicado por Umma1 enero 19, 2008 Etiquetas: ,


Mi querida Pasquin, escribió un cuento atrevido y hermoso, para la Dido de Isabel Romana .

Usó en ella, la imagen de Caronte que menos se conoce. Dije que buscaría un cuento de Lord Dunsany que me fascina. Hasta Caronte puede doblarse ante el horror. Acá va:




Caronte se inclinó hacia delante y remó. Todas las cosas eran una con su cansancio.

Para él no era una cosa de años o de siglos, sino de ilimitados flujos de tiempo, y una antigua pesadez y un dolor en los brazos que se habían convertido en parte de un esquema creado por los dioses y en un pedazo de Eternidad.


Si los dioses le hubieran mandado siquiera un viento contrario esto habria dividido todo el tiempo en su memoria en dos fragmentos iguales.

Tan grises resultaban siempre las cosas donde él estaba que si alguna luminosidad se demoraba entre los muertos, en el rostro de alguna reina como Cleopatra, sus ojos no podrían percibirla.


Era extraño que actualmente los muertos estuvieran llegando en tales cantidades. Llegaban de a miles cuando acostumbraban a llegar de a cincuenta. No era la obligación ni el deseo de Caronte considerar el porqué de estas cosas en su alma gris. Caronte se inclinaba hacia adelante y remaba.


Entonces nadie vino por un tiempo. No era usual que los dioses no mandaran a nadie desde la Tierra por aquel espacio de tiempo. Mas los Dioses saben.


Entonces un hombre llegó solo. Y una pequeña sombra se sentó estremeciéndose en una playa solitaria y el gran bote zarpó. Sólo un pasajero; los dioses saben. Y un Caronte grande y cansado remó y remó junto al pequeño, silencioso y tembloroso espíritu.

Y el sonido del río era como un poderoso suspiro lanzado por Aflicción, en el comienzo, entre sus hermanas, y que no pudo morir como los ecos del dolor humano que se apagan en las colinas terrestres, sino que era tan antiguo como el tiempo y el dolor en los brazos de Caronte.

Entonces, desde el gris y tranquilo río, el bote se materializó en la costa de Dis y la pequeña sombra, aún estremeciéndose, puso pie en tierra, y Caronte volteó el bote para dirigirse fatigosamente al mundo. Entonces la pequeña sombra habló, había sido un hombre.


"Soy el último", dijo.

Nunca nadie antes había hecho sonreír a Caronte, nunca nadie antes lo había hecho llorar.

21 comentarios:

Cerillo dijo...

Si que es fascinante el cuento y premonitorio. La desaparición de la especie elimina el mas allá, el liberado Caronto incluido.

Bohemia dijo...

me encantó la historia...genial!

BSS

SAFIRO dijo...

Precioso!!
Valía la sonrisa y el llanto de Caronte...
Queda cierta angustia al leerlo y la mente se dispara.
Hermosa la narración!!

Ana me alegro que pasaras buenos momentos y gracias por tu comentario, te aclaré algunos puntos y también hice la salvedad que correspondía en el post, no estaba generalizando.

Un fuerte abrazo y también te quiero mucho.

BESOTES!

princess olie dijo...

Hasta Caronte, algún día,
tendrá que retirarse a descansar.
Es cierto
que cada día y cada vida
tienen su afán,
pero igual es necesario
que cada ciclo se termine...
Y creo que en alguna parte
hasta el universo infinito perece...

Mil abrazos
y gracias por tus visitas...

SAFIRO dijo...

Ana,
estoy preparando el mate, ¿te gusta
dulce o amargo?...¡lindaaa!

Te cuento, mis cuatro abuelos y mi padre eran gallegos, de Ourense, mi padre de Villar de Santos.
Ha sido un grato placer encontrarte paseando por esos lugares poco explorados de mi "casa", y mientras buscás el poema mantengo el agua en su punto exacto.

Fuerte abrazo y beso!

amelche dijo...

Es un poco lo que le pasa a mucha gente cuando le llega la jubilación: por un lado tienen ganas de tener tiempo para ellos mismos, pero por otro, añoran la rutina. ¡Pobre Caronte!

Nika dijo...

¡wow! es toda una joya este texto.

quisiera permanecer en silencio un momento, cerrar los ojos y aprehender su belleza, porque para mí sus palabras brillan con luz propia.

¿qué hará Caronte ahora con su eternidad, ahora que ha llegado el último...?

me recordó el libro "Diálogos con Leucó", de Cesare Pavese, uno de mis favoritos, donde Pavese intenta desgranar el alma a los antiguos mitos y comparte esas perlas desgranadas con nosotros.

gracias, bella, por haber publicado esto.

abrazos

p.d.: felicidades por los 2 años de tu Avalon (maravillosa isla esta que has creado).

Lady Zurikat dijo...

La literatura le hizo mucho mal a Caronte tratandolo de repugnante, que escupia a los paajeros, lo denigraron de Dios del cruce a un viejo repungnate.
En esta version tambien esta mas cercano al mito, cansado, pero cumpliendo su mision; mas cerca de la version clasica que mi version del Caronte caballeresco que devuelve el obolo de alguien a quien admire, capaz de cumplir a rajatabla la palabra dada a una multitud; o como me dijeron, del Caronte a lo 'capitan de mar y guerra' que zarpa con los justos.Me tento el juicio, lo juro, o la version del purgatorio pero hubiera sido un tratado de religion. Pero ni Caronte ni nadie discrimina en la multiracialidad de los que lleva y que van a todo alrededor del mundo.
Que dira el Dios Caronte el dia que llegue el ultimo? ¿Porque? un holocausto?

Baakanit dijo...

El final me recuerda un decir de la gente que hace fila para algo.

"Bueno, sí tú eres el primero sólo si voltean la fila."

Saluditos

fgiucich dijo...

Hasta para los mitos hay un fin de jornada. Abrazos.

WALDE dijo...

Pasé por el blog Pasquin y leí el cuento que hizo para la Dido.
Me gustó el relato que compartís en tu post.
Un abrazo grande y te dejo mis saludos para el año nuevo que no pude pasar a dejarte antes.
Un beso.

vladimir maiakovski dijo...

estoy impresionado por el vacío que genera, la sensación de desintegración.
por otra parte, me deja pansando en qué medida nos definimos en función de los demás. la presencia o ausencia del otro puede ser vital.

saludos.

Reaño dijo...

Querida Ana,
gracias por esta historia, no la conocía... Caronte desaparece cuando desaparecen los otros, el otro...
Finalmente su destino acaso sea más trágico que el Sísifo. Como todo lo que depende de la otredad en su maravilla y en su horror.
Un abrazo!

Isabel Romana dijo...

Me sumo a los elogios. El retrato que has hecho de Caronte me ha gustado mucho en ese cansacio, en ese hastío al realizar una tarea rutinaria que no suscita en él la menor emoción. Ir y venir, ir y venir... Hasta ese viaje, que se constituye en el último y lo pone a él mismo en cuestión. Querida amiga, qué interesante abrir de este modo la idea del fin de la humanidad. Te felicito.

marmota dijo...

Cuando perdemos lo importante es cuando lo valoramos, será que la felicidad consiste en no saberlo...

Mónica...Cine Cuentos. dijo...

Muy buena historia... me gustó.

¡Tanto tiempo sin visitarte!

Bsss. Nos vemos si? Te espero en mi blog.

Churra dijo...

Me ha gustado muchisimo.
Besos

Tach dijo...

Nada de Caronte, salvo que su vida ha sido cara, y su pecho un monte...
Hermosa foto en cabecera, es bueno que el mar te acompañe, Umma1.

Tach

El Analista dijo...

Definitivamente una vuelta de tuerca fascinante. El tema del ultimo hombre me esta dando vueltas en la cabeza hace mucho, solo que no se que escribir al respecto. Un besote

Tach dijo...

Analista, un consejo: para escribir sobre el último hombre, basta conocer su DESEO...

Tach

mahaya dijo...

Toda la obra de Dunsany esta impregnada de esa melancolía y de esa especie de tristeza