Encajes

Publicado por Umma1 enero 19, 2006 Etiquetas: , , ,


Los encajes son armas bifrontes.


En mi niñez, aún los usaban algunas mujeres viejas, como mantillas en las misas. Conservo una de mi abuela. Solía probármela frente al espejo, para ver si mi rostro se adecuaba a aquellas cosas que intentaban rozar la santidad.
Para aquellas mujeres el encaje era señal de sumisión.

Pero es cierto que el rostro velado incitaba más a la mirada. Ese rostro que se adivinaba entre las dos alas de la mantilla resultaba más perturbador que el de la cabeza descubierta.

Era el arma de las hembras temerosas, que trasgredían por los agujeritos del tejido.

Luego, los encajes se han refugiado en el pórtico de nuestra intimidad. Ya no roza la santidad el encaje… se anida en el pecado.

Eso nos han dicho, no?

Aunque Eva pecó, pecó por todas y no tenía encajes, ni para cubrir las vergüenzas, ni para ocultar la cabeza de la ira divina.

Cuando nosotras usamos encajes negros, blancos, color del champagne, jugamos los juegos de la luz y de la sombra.

Lo dicho, el encaje es un arma bifronte.

3 comentarios:

El viento dijo...

Tu quieres pecar sin perder la inocencia.

Luunna dijo...

Me acuerdo de las mujeres con mantilla para la iglesia las mujeres grandes usaban negros, los jovenes crema..y no entrabas si no tenias cubierta la cabeza..que tiempos,hoy ni mantilla, ni nada de la misma iglesia nos abren los ojos a los pecados que no debieran cometer desde la cupula
Un abrazo te sigo leyendo
Luunna

Anónimo dijo...

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